| Manifiesto Fundacional del Movimiento Con Todos |
|
|
|
|
Los abajo firmantes, reunidos en Asamblea en el histórico Cabildo, en el que los orientales de la patria vieja comenzaron a crear el futuro con sus propias voluntades, contemplamos con angustia la crítica situación en que se encuentra nuestro país. Por esta razón hemos resuelto emprender un nuevo camino sobre las siguientes bases: 1.- El Uruguay debe fijarse un rumbo cierto, definir lo que quiere ser como nación. Hace décadas que navegamos entre aguas revueltas, esquivando algunas tormentas y siendo presa de otras, de crisis en crisis y siempre a la deriva, sin decidirnos a tomar el timón en nuestras manos. Los uruguayos no hemos logrado establecer una visión propia de nuestro destino. Nuestro país fue y debe volver a ser un ejemplo de democracia en su triple vertiente, política, económica y social. Para eso, debemos apostar a hacer del Uruguay el centro de excelencia de América Latina; calidad en la producción de bienes y en la prestación de servicios, en la seguridad, en la salud, en la educación... Debemos convertirnos en un centro de generación y difusión del conocimiento, que es el gran capital del mundo globalizado en el que vivimos, ya que si no exportamos los conocimientos de los uruguayos, seguiremos exportando a los uruguayos con conocimientos, en una sangría deplorable que desintegra las familias y empobrece a la sociedad toda. Nadie en la región tiene mejor potencial que nosotros para alcanzar ese objetivo. 2.- El crecimiento de la producción nacional, tanto de bienes como de servicios, con su consiguiente generación de puestos de trabajo, debe constituirse en el centro de nuestra acción. Con una estrategia adecuada podemos llegar a ser una comunidad plenamente desarrollada dentro del próximo decenio. Ello conlleva nuestro compromiso de implementar políticas activas que contribuyan a la formación de capital humano, que promuevan las exportaciones, que faciliten el acceso al conocimiento y la tecnología, que impulsen la localización de inversiones y que lleven adelante un vasto proceso de descentralización productiva. 3.- Debemos ser capaces de construir un nuevo Estado. Eficiente, ágil, transparente, comprometido con la calidad, que asuma con energía sus responsabilidades básicas, sobre todo en el área social, y que sea un instrumento de apoyo a los sectores productivos. 4.- La sociedad, a todos los niveles, debe comprometerse en la lucha contra la corrupción. Emprendamos esta tarea como algo prioritario, porque un país sin fe en si mismo, que no crea en sus dirigentes, no será capaz de restablecer la confianza imprescindible para abrir los nuevos horizontes. 5.- Introducir un cambio decisivo en la forma de hacer política es condición previa de todo lo anterior. La política debe volver a ser una actividad de servicio público, en la que los uruguayos podamos creer. Y es desde los más altos cargos públicos que debe partir el ejemplo. Sólo desterrando las malas prácticas seremos capaces de generar una nueva cultura política. 6.- Queremos constituir esta Asamblea, este Cabildo, con todos. Escuchando el justo reclamo de la gente que está harta de desencuentros. Nuestro país se salva con todos. Sin exclusiones. Se nos llamará idealistas o ingenuos. Sí, es verdad, somos idealistas, pero no ingenuos. Aún nos queda tiempo para abrir el camino hacia el desarrollo pleno. Lo vamos a construir con nuestra decisión inquebrantable, con nuestra inteligencia y nuestras manos, con nuestra gente y, en especial, con nuestra formidable juventud. Hagamos algo nuevo, algo revolucionario: ¡Démosle al idealismo una oportunidad!. Si seguimos haciendo las mismas cosas, seguiremos obteniendo los mismos resultados. Por eso, si estamos desconformes con la actual situación, si queremos vivir en un país donde haya lugar para todos, debemos comprometernos a hacer las cosas de una manera muy diferente, a iniciar un nuevo camino en el cual tengan cabida todos los uruguayos, piensen como piensen, provengan de donde provengan. Para contribuir en este esfuerzo, convocamos a todos los que alienten en su interior la llama de la esperanza compartida, el sueño de derrotar el país gris del pesimismo y de la falta de imaginación. Las mujeres y hombres reunidos aquí esta noche, así como los que se irán sumando, hemos resuelto no renunciar a nuestros sueños. Es hora de apostar fuerte por el país que debe ser y que será. Dejemos que los sueños vayan adelante. |


